
El lanzamiento de Call of Duty: Black Ops 7 en noviembre de 2025 llegó cargado de expectativas. Treyarch, junto a otros estudios de Activision, buscaba mantener viva la saga con nuevas mecánicas de movimiento y modos de juego que ampliaran la experiencia. El resultado, sin embargo, es un título que combina momentos brillantes con decisiones cuestionables, dejando una sensación de producto ambicioso pero irregular.
Multijugador: el corazón del juego
El multijugador sigue siendo el pilar más sólido de Black Ops 7. Los mapas, aunque algunos reciclados de entregas anteriores como Hijacked, están diseñados para mantener la acción constante y evitar el abuso de campers. El nuevo sistema de movimiento —con wall run y wall hop— añade verticalidad y dinamismo, permitiendo emboscadas creativas y escapes espectaculares.
La libertad de elegir entre skill-based matchmaking (SBMM) y el modo tradicional es uno de los grandes aciertos. Los jugadores pueden decidir si enfrentarse a rivales de su mismo nivel o lanzarse al “salvaje oeste” de lobbies abiertos. Aun así, los problemas persisten: armas poco diferenciadas, SMGs poco inspiradas y abandonos frecuentes en medio de las partidas. Pese a ello, la experiencia multijugador logra ser divertida y consistente, con un ritmo frenético que mantiene a la comunidad enganchada.

Campaña: un tropiezo narrativo
Si el multijugador brilla, la campaña es todo lo contrario. Lo que debería ser el eje narrativo se convierte en un collage de ideas recicladas de Warzone y mapas multijugador. La historia, centrada en Alex Mason y su hijo, se diluye en alucinaciones absurdas y combates repetitivos contra enemigos con demasiada resistencia. Los jefes, inspirados en mecánicas de otros títulos, resultan tediosos y poco inspirados.
La estética tampoco ayuda: el uso de assets generados por IA y la falta de pulido visual hacen que el juego luzca barato en comparación con entregas anteriores. Aunque las cinemáticas y actuaciones de voz aportan cierto nivel de producción, el resultado final es una campaña que muchos consideran uno de los puntos más bajos de la saga.

Endgame, Skirmish y Zombies
El modo Endgame, pensado como una experiencia PvE cooperativa en mundo abierto, sufre de repetitividad y mal balanceo. Los enemigos son auténticas esponjas de balas y el mapa carece de cohesión, lo que convierte cada sesión en un desgaste más que en un reto. Skirmish, su contraparte competitiva, tampoco logra destacar: los combates 20 vs 20 se sienten menos intensos que en otros shooters, y la inclusión del sistema de placas de Warzone rompe el ritmo clásico de Call of Duty.
Zombies, por su parte, mantiene la esencia clásica con rondas y hordas interminables. La novedad de poder pausar y retomar partidas en solitario es bienvenida, y la inclusión de vehículos añade variedad, aunque sin revolucionar la fórmula. Para los veteranos, sigue siendo un refugio entretenido; para los nuevos, una puerta de entrada al caos característico del modo.

Opinión personal
Más allá de las críticas, hay aspectos que no se pueden negar: el sonido y los detalles están muy bien logrados, la calidad gráfica mejora año tras año y la cinematografía sigue siendo uno de los puntos más fuertes de la saga. En ese sentido, Black Ops 7 mantiene el sello de espectacularidad que caracteriza a Call of Duty.
En cuanto a ventas, la rebaja inicial no ha sido tan marcada como en otros años, pero considero que la inclusión del juego en servicios como Game Pass afecta directamente la recuperación de la inversión. Títulos de esta magnitud no deberían estar “gratis” en plataformas de suscripción desde el día uno, porque eso impacta en los primeros años de ventas, cuando lo que se busca es recuperar lo invertido y generar ganancias.
Black Ops 7 no es un mal juego; es sólido en muchos apartados, pero no fue el más comentado este año. Me sorprendió el regreso de la línea Black Ops, ya que en otros años Activision intercalaba con sagas como Modern Warfare, Advanced Warfare o Ghosts —este último aún espero que tenga continuación. En fin, espero que con el cambio de dueño la franquicia no se convierta en un producto explotado hasta el cansancio, repitiendo títulos sin dar libertad a los desarrolladores para crear historias frescas. Sería lamentable que Call of Duty termine como otras sagas que se equivocaron en su rumbo y ya no son lo que fueron.

Conclusión
Call of Duty: Black Ops 7 es un título contradictorio. Su multijugador ofrece diversión y mecánicas pulidas, pero su campaña y modos adicionales se sienten improvisados y poco inspirados. La falta de innovación en armas y mapas, junto a problemas técnicos en consolas como PS5 Pro, refuerzan la idea de que esta entrega es más una extensión de Black Ops 6 que un verdadero salto hacia adelante.
En un año en que Battlefield 6 ha apostado por volver a lo básico y ha captado la atención de los jugadores, Black Ops 7 se percibe como un experimento extraño, un “más de lo mismo” disfrazado de novedad. No es un desastre absoluto, pero sí un recordatorio de que la saga necesita un respiro creativo.Mi veredicto:Black Ops 7 es un buen juego, con detalles que lo frenan de ser excelente. Cumple en lo técnico y en lo visual, pero no logra ser el título que marque conversación en 2025. La saga necesita variedad y frescura, y espero que el futuro de Call of Duty no se limite a repetir fórmulas, sino a reinventarse con nuevas historias y propuestas.
Gracias a Activision y sus agencias por darnos la oportunidad de poder Call of Duty Black Ops 7 para crear esta reseña.